Ya sea a cuadros, de cuero o liso blanco: el Vans Slip On siempre queda bien
El Slip On es quizá el sneaker más destacable del catálogo de Vans y sigue siendo, como se suele decir, un éxito de ventas.
El zapato es una versión sin cordones del Vans Authentic. El sneaker es conocido sobre todo por su versión Checkerboard, en la que la parte superior, normalmente lisa, está cubierta con un patrón de tablero de ajedrez.
Tras ser adoptado rápidamente por la escena skater, vinieron otros colectivos y crews, en parte ligados al mundo del skate, que no solo usaron el Slip On, sino que en algunos casos lo convirtieron en un distintivo importante de su grupo. Los punks y los emos son dos de esos grupos que sucumbieron al Slip On y en parte aún lo siguen siendo. También la escena house aprecia el zapato, que tardó más en llegar al mainstream que otras siluetas de Vans como el Authentic o el Sk8-Hi. Eso se debe seguramente a que diversas escenas lo reivindicaron durante décadas y lo hicieron inadecuado para quienes «no pertenecían», pues no querían ser confundidos con un punk.
Esos tiempos han quedado atrás: el Vans Slip On es ahora apto para cualquiera; más aún: está «en vogue» y es una de las muchas señales de que cualquier código de una subcultura acaba, tarde o temprano, llegando al mainstream de la moda.
Además, hoy el Slip On ya no se limita al mencionado patrón de tablero en la parte superior. Está disponible prácticamente en todo el espectro del arcoíris, además, por supuesto, de versiones en negro y blanco. Vans también fabrica estampados florales y otros motivos menos vinculados a escenas concretas.
El zapato tiene muy buena acogida sobre todo entre el público femenino; es, por así decirlo, una versión deportiva y más masculina de una bailarina. Y en tiempos en los que la feminidad y la masculinidad ya no son tan relevantes y tienden a converger, un zapato unisex no está nada mal. Al contrario.